Desde la Secretaría de la Mujer – Espacio Feminista de USTEA, queremos declarar nuestro más firme rechazo a la llamada Ley Gallardón, que el gobierno del PP intenta imponer próximamente.

Desde la Secretaría de la Mujer – Espacio Feminista de USTEA, queremos declarar nuestro más firme rechazo a la llamada Ley Gallardón, que el gobierno del PP intenta imponer próximamente.

 

En primer lugar, denunciamos la soledad de las mujeres españolas y andaluzas frente a este atropello. Porque la Europa autoerigida en garante de los Derechos Humanos no es la Europa de las mujeres. Mientras la violencia estructural machista se afianza y la violencia económica se ceba en las mujeres, los organismos europeos solo emiten recomendaciones, evitando pronunciarse en cuestiones como la del aborto, pretextando la norma paralizadora del consenso.

En segundo lugar, en un alarde de legislar para aumentar el sufrimiento de una parte de la ciudadanía, la nueva ley del aborto viene a sumarse a las medidas políticas de recortes de todo tipo, y especialmente en el presupuesto destinado a gasto social; una la ley de consecuencias en la actualidad difícilmente previsibles, pero predecibles no obstante. Y se acude a ellas, en lugar de legislar a favor de una sanidad pública y universal, reforzando las unidades existentes de Diagnóstico Prenatal o de Medicina Fetal. Esto sí que representaría una apuesta por los derechos del no nato. 

En tercer lugar, se acude a justificar esta legislación con argumentos pseudociéntíficos, presentando tales creencias de raíz religiosa católica como defensa de los derechos humanos de los no nacidos; mientras tanto, se desprecian los derechos humanos de los nacidos y sus familias sistemáticamente, sin que la Iglesia católica como institución haya encontrado hasta el momento el modo de alzar su voz contra semejante atropello.

En la última década, en España, hemos asistido a una sistemática subordinación de las cuestiones relacionadas con las mujeres y sus derechos a coyunturas políticas favorables electoralmente, lo que ha propiciado su utilización como armas en la confrontación, para sacar alguna ventaja al adversario político, sin tener en cuenta verdaderamente a los sujetos políticos de tales derechos. Ello se ha traducido en cambios coyunturales,  cuyo calendario ha venido marcado por las ejecutivas de los partidos y no por la atención a las exigencias de las mujeres. 

Decidir si se quiere ser madre o no, cómo y cuándo, no es una cuestión de salud sexual y reproductiva, ni algo que deba dilucidar el estado, sino una cuestión de derechos humanos. Se trata de la aplicación del derecho a decidir y del uso soberano de su cuerpo que cada mujer puede hacer. Se trata del ejercicio del derecho individual y colectivo a tomar decisiones guiadas por nuestra libertad de conciencia. Se trata del derecho a una vida feliz y plena. Se trata, en definitiva, del derecho a una vida que pueda llamarse humana.

                                                                                 20 de  Junio de 2014.


Permisos Iguales e Intransferibles


Revista 8 marzo 2013

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